Allá va la mariposa revoloteando, de casa, en casa de pared en pared, intentando con sus antenas derribar murallas y, con sus débiles alas, apaciguar tormentas, aunque, por desatar tormentos, en su corazón...todo le salga al revés.
Allá va la mariposa, volando con la torpeza del peor de los primeros, agradeciendo abrazos, abrazando sueños. Haciendo de su vida un milagro con la fe del carbonero. Manos sudorosas y corazón y cuerpo temblando de fuego y miedo.
Todo la perturba, pero nada la amilana, ni siquiera la luz intensa de los fulgurantes faroles color cielo que la miran, la derriten, aceleran su vida y la acercan a su muerte. Que acumulan sombras y luces, guardadas como insectos vivos y pasados, marchitos y recién plantados.
Allá va la mariposa con su trasegar incógnito. Con la desgracia incongruente de un contrasentido. Fuerte para elevarse, débil para sostenerse. Mariposa con ganas de quedarse en tu portal mullido.
Qué importa tocar la puerta, al fin y al cabo el llamado es un ruido, imperceptible, casi agónico, molesto. Cuando tratas de dormir por supuesto!
¿Qué lleva en su mente aquel insecto infeliz? Dice la abuela que las mariposas lo cuentan todo; muertes, vidas, viajes, desamores y también amores. Entonces, no será tan infeliz.
Allá va, Irremediable como algo que se tira, como algo que se hilvana. Como un pase mágico. Al derecho y al revés, Como el amor. ora está! ora no esta! ora lo ves! ora no lo ves!
¡Como sus alas!...frágiles!... como de mariposa. Abiertas como un libro. Para acogerte y darte sosiego. Sonrisas, aventuras, huidas y encuentros. Lo cierras y ahí termina. Anhelado y prohibido. Palpitante.
El amor es como una mariposa. Ágil, efímero, dulce y doloroso. Las has visto ensartadas, colgadas y pegadas contra la pared? Nunca pierden la gracia, la compostura, la belleza, su candor
Aunque en su corazón no tengan ya ningún aliento, ambicionan un sueño... "sueño con realizar su sueño".
Llevan y traen noticias, buenas y malas. Baten alas al capricho.
Se sostienen y caen al vacío pero vuelven a levantarse como el ave fénix, pero en realidad, son mariposas. Nunca se detienen a meditar en el gusano que fueron, pero, sí lo hacen para contemplarse en la belleza que comparten. Son de la vida obras maestras y de la muerte maestras de la obra... ellas lo dicen, ellas lo cuentan, decía la abuela..."habrá un muerto"...
Sus pecados: su sencillez, su silencio y sus tormentas. Su gran anhelo; lograr por fin, que puedas fijarte en ellas. Su virtud; entregarlo todo, porque no tienen mucho tiempo. No puede esperar tanto el tiempo.
Las hay de todos los colores, como la gente. De todos los diseños, como los sueños. De todos los tamaños como nuestras culpas. Las hay fugases como una estrella y potentes como un deseo.
Allá vas tu, mi mariposa...¿sabías que todos tenemos una? porque el alma vuela, como ellas. Se siente en el estómago y te da vueltas y vueltas y te obliga a ser sincero, a reconocerte y a pensar ligero. Te estremece, tiembla y hace una gran fuerza, como ellas cuando apenas alcanzan a ser un mísero gusano del deseo.
Luego de su lucha clandestina, de su batir de vida silenciosa, solitaria y perdida, el gran creador la premia con sus alas. Entonces es libre, pero no como el viento, sino, entre el viento, que la acompaña, que la lleva, que la arrulla, que le da su aliento.
Por fin puede volar, por fin puede mostrarse y sin perder tiempo, pues su vida es corta, llena de valor y en un maravilloso y fascinante esfuerzo, logra milimétrica y sistemáticamente juntar y luego abrir, juntar y luego abrir sus alas para emprender el camino hacía su propio fin.
Pero sus alas nunca se cierran...se juntan. Se juntan y luego se abren, a la vida. Lo sabe y le gusta. Cerca del dolor, cerca del amor. Cerca de la vida y de la hoguera, a un paso de los locos demonios. Abuela, ¿cuándo enloquecieron los demonios? Abuela, sí están locos los demonios?
Se les prohíbe acercase a la luz que es vida... y perdición, y aunque algunas logran cumplir el cometido, siempre es mejor enfrentarse al fulgor fascinante que enceguece y nos lleva a la perdición, que acabar los días prendidos de un oscuro intento por acallar al corazón y darle gusto a la razón.
¿Razón? ¿Acaso la razón no enajenó intentando convencer al corazón?... algo de eso cuentan... las manos, los labios, los ojos, las palabras, cómplices eternos del amor...debe ser que hay más...o al final, sólo uno son?.
Allá va la mariposa que me gusta para que porte la belleza de mis sueños, y aunque por prohibidos demorarán para llegar a serlo, aún, con temor a la luz acabara cediendo. Acabarán siendo. Comenzará sintiendo!
Sí! Cumplirá con el designio para terminar cediendo! Gusano, mariposa... y sueño. sueño por fin con amarte para que tu historia siempre me tenga presente, para que al final, también mi presente cuente.
Allá va la mariposa...
Allá vas.